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No sé si te has fijado  o quizás es cosa mía que soy un poco histérica  o quizás maniática (te aseguro que si me ves por la calle parezco muy normal, como todos) pero ¿no te da la impresión de que todo está yendo muy rápido?.

Hace dos años que empecé con el blog y no me acuerdo ni que día empecé, esto me ha llenado de culpa porque conozco a 3 o 4 bloguers que saben exactamente el día que han lanzado su blog; yo ni me acuerdo. El caso es que en ese momento en que yo era muy ingenua (si me ves por la calle no me lo notas, como a todos) y me daba la impresión que tenía todo muy atado, perfectamente atado. En dos años he tenido tal cantidad de información que me he convertido en una persona “sobreinformada”.

No sé si es bueno o malo, hay quién dice que cuanta más información mejor y otros piensan lo contrario. El caso es que en este mundo on line lleno de cosas estupendas y otras no tanto, hay una cosa que creo que tienes que tener clara: desde dónde sales y hacia dónde vas. No soy experta en matemáticas pero si sales desde muy atrás el tiempo que te lleve no será el mismo y si además quieres estar en primera línea, ya ni te cuento. Al final de todo esto y entre cientos de mails abiertos al día y otros tantos mensajes, siempre uno vuelve a casa, y con volver a casa me refiero a esas personas que siempre han estado ahí, en equilibrio con su propósito y sin perder de vista su atención. Esto es como cuando eres adolescente y te vas a casa de uno u otro, pero cuando ya llevas mucho tiempo fuera, solo quieres volver a casa, a tu casa. Al final ese lugar que permanece intacto en su esencia, aquel que ha resistido al ruido ( al menos dentro de tu recuerdo) es tu único refugio.

A veces creo que me meto en los fregados yo sola y después no sé por donde salir. Es probable que esto me esté intentando de dar una lección que todavía no he averiguado cual es, pero el caso es que ahí va. Mi segunda novela ya tiene trama y protagonistas. Amanda será mi compañera en estos meses.

Tengo por defecto o por virtud ser bastante testaruda, nunca he soportado que me dijeran lo que tenía que hacer. Esto me ha llevado algún que otro disgusto pero debo decir que también muchas satisfacciones, de hecho lo voy a decir que el 20% son disgustos y el resto, satisfacciones. Lo digo porque siempre me olvido de premiarme y felicitarme, quizás porque lo veo una osadía o quizás porque crea que no lo merezco, pero si creo que no merezco mi propio reconocimiento, cuanto menos, tendré que esperar lo mismo de los demás hacia mí.

El problema es que si yo digo que en un años he publicado una novela, que no es corta; he publicado casi un post semanal en mi blog, abierto un canal de podcast; he escrito para otras personas y he hecho alguna que otra entrevista, además de mis opbligaciones como madre etc; creo que debo de felicitarme. Si lo que estás pensando es que eso lo hace mucha gente, tienes razón, pero creo que el hecho de que lo haga mucha gente no invalida mi autofelicitación, solo demuestra que los demás tampoco se reconoce a sí mismos sus logros.

Esa expresión de : “es tu obligación” me produce cierta repugnancia, no porque no sea verdad, sino porque me recuerda a cuando “alguien” insinuaba que tu obligación era hacer cualquier cosa, esa cosa automáticamente carecía de reconocimiento por ser obligatoria. La obligación y la acción no son excluyentes, si lo que haces beneficia a otras personas sea cual sea la acción (cocinar para toda una familia, mantener una casa, trabajar en culaquier empresa, hace un jersey a mano, coser un dobladillo al pantalón de tus hijos o ayudar a pintarse los ojos a tu hija) mereces tu reconocimiento y añado algo más, no lo debes guardar para ti, sería la caña que pudieras compartirlo con otras personas sin que te miraran como un bicho raro que no has hecho nada que no hagan otros todos los días

Amanda

Amanda es un personaje pegado a una carta. Una niña aterrorizada que vive con sus dos tías. Sus días pasan entre el aburrimiento y el cinismo. No tardará en enseñarnos cuáles han sido las causas de su infinita desazón y  que solo quiera que los días pasen sin apenas hablar con nadie que no sea su jardinero.

El miedo, el odio y el rencor son los protagonistas de esta novela junto con Amanda y Gigi. ¿Qué hay detrás de una casa en la que todo es oscuro y el rencor hace mella en cada uno de sus personajes? La desesperanza y la falta de motivación hace que Amanda caiga en la indolencia y en la más profunda melancolía.

Amanda puede ser cobarde y muy valiente a la vez, pero su actitud va a ser siempre la de buscar el camino sencillo, acomodarse y sufrir lo menos posible. Dos historias terribles se juntan en esta novela, dos dramas, dos víctimas y todo esto aderezado con restos de viejos rencores y temas sin solucionar.

Una de sus tías, Roberta, es posible que haya conocido en alguna vida al mismo demonio. Pastora ha tenido que saber encajar todos los cuchillos que el destino tenía para ella y de Gigi no puedo decir nada de momento.

Si me estás leyendo ahora por primera vez, que sepas que tengo una novela ya publicada en Amazon, “Voces para Leonor”. En ella podrás ver las opiniones de mis lectoras y otras muchas no las podrás leer porque el gran monstruo llamado Amazón no deja publicar comentarios si no has tenido un gasto igual o mayor a 50 euros de compra. Ah, también tengo una hater anónima que se ha molestado en hacer casi un post poniéndome verde. Sí, esto no es ni un camino de rosas ni le gustas a todo el mundo. Realmente yo creo que soy una buena chica (si me vieras por la cale no lo apreciarías, como a todos).

Recordarte antes de irme dos cosas:

La primera es  que Las posibilidades de que tarde en hacer un post aquí salvo que sea algo muy urgente, son muchas; me quiero enfocar en la novela. También tengo que recordarte que en el momento que abra las inscripciones para el blog las posibilidades de que escriba solo para suscriptores también son muchas, o por lo menos los post más íntimos. El motivo es muy sencillo, me siento más cómoda escribiendo solo para gente que le interesa el contenido de mi blog: mujeres que desean conocerse mejor por dentro y que desean destapar ese lado no tan bonito que todos tenemos, quieras reconocerlo o no. Quererse a una misma como es, con sus defectos y sus virtudes, suena muy bien, y lo más curioso es que la mayoría de las personas pensamos que lo tenemos bajo control; te sorprendería saber lo que hay ahí dentro si rascas un poco.

Por último decirte que, aunque no esté mucho por aquí, sí me vas a encontrar en mi canal de podcast; además con novedades. Es más que probable que mi canal abra una sección de conversaciones con otra bloguera, si me sigues en instagram ( susanaameij2) sabrás muy prontito de qué te hablo. ¡¡No te lo pierdas!!

 

¡Abrazo grande!

Susana

 

 

 

 

 

 

 

 

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