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No soy el personaje de mi novela . SUSANA AMEIJEIRAS

Hola

¿Año nuevo vida nueva?, pues no. Todo sigue igual o parecido, así que como de lo que de verdad quisiera hablar, no puedo, ahí va el tema de la semana.

Y ahora añadiría: no estaría mal serlo, pero no, nada más lejos de la realidad. Tenía muchas ganas de hablar de ello porque, tras mi primera novela publicada: Voces para Leonor, me he encontrado de todo.

No soy el personaje de mi novela.

La primera conclusión que he sacado es que a la gente le gustaría hablar más de sí misma. Cuando la novela se subió a la plataforma Amazon, lo oculté durante un tiempo, quería que mis primeros comentarios no fueran de familiares y amigos, y así fue. No tardaron mucho en encontrarme, lo cual quiere decir que Amazon se porta bien con la publicidad; dato positivo. Aun así, solo llegué a tener un comentario de gente conocida, otros simplemente no pueden comentar porque el algoritmo de la plataforma, no te permite realizar comentarios si no inviertes en productos de Amazon 50 euros al año; dato negativo.

El hecho de haber ocultado la publicación del manuscrito, suscitó sospechas sobre si sería algo personal. Fue entonces cuando me di cuenta de que la gente tiene miedo a hablar de sí misma. De manera automática, de es amanera en que el subconsciente nos traiciona, piensan que, si tu escribes un libro, estás hablando de ti, y empiezan a alucinar con tu atrevimiento. Buscan pistas de ti por toda la novela, incluso en la portada.

Sí, sí, me han llegado a decir si yo era la de la portada. ¡Madre mía!, si es casi un dibujo. Jamás fui pelirroja ni tengo una maleta vintage, eso sí, los zapatos son muy de mi estilo. No, no soy la protagonista de mi novela.

Me considero una escritora de personajes arquetípicos, lo cual quiere decir que la mayor parte de los personajes que aparecen en la novela tiene unas características concretas que corresponden a personalidades más o menos reales. Estas personalidades son el fruto de la observación como primer golpe de contacto, para después ir cogiendo forma en la imaginación.

Me gusta, desde siempre, observar a la gente. A partir de ahí, no puedo evitar hacer una primera radiografía, a veces se corresponde con la realidad y otras no. Tras esa radiografía mi cabeza da vueltas sobre esa personalidad que he visto (o me ha parecido ver) y empiezo a imaginarme como sería su día a día, sus temores más ocultos etc.

No me resulta difícil descifrar el lenguaje no verbal, puedo pasarme mucho tiempo observando a la gente sin que se me note demasiado. Pero no te asustes si me conoces, no suelen ser precisamente las personas más allegadas a mí las que más me llaman la atención, es lo que tiene conocernos demasiado.

Claro que no todos los personajes son rescatados de la vida en las calles, también hay personajes que de manera necesaria debes inventarte, a veces tienen la función de unir a otros, o de desafiarles, o de enamorarse de ellos. Son personajes que tiene la función de tentar, incordiar, proteger o enseñar. A esos cuesta mucho ponerles cara, porque sí, mientras haces actuar a tus personajes, les pones cara. Es una paranoia, lo sé.

No soy mi personaje porque para historias del día a día ya están las noticias o los telediarios, la escritura está para liarla, cuanto más mejor. De ahí el nombre de literatura de ficción, no autobiografía.

Será mucho mejor que la gente se quite esto de la cabeza si va a leer mi segunda novela. Si alguien piensa que puedo ser la protagonista de mi siguiente historia, más de uno me llevaría al psiquiátrico de cabeza. Porque sí, hay protagonistas que piensan cosas muy extrañas. Las tres mujeres de esta historia viven en un mundo de sombras oscuras, realidad y fantasía, locura y cordura. La realidad o no de esta historia lo dejo a las creencias de cada uno. Y si hablamos de inspiración, sí, estas tres mujeres están inspiradas en personas normales, personas que todos nos podemos encontrar en la calle, en una cafetería o en nuestro barrio. Yo las he visto, y, como siempre, mi imaginación ha hecho el resto.

No voy a negar que en ciertos momentos de la escritura y tras un tiempo de concentración, alguien parece haber tomado el mando por ti y comienzan una serie de disertaciones que tiene bastante que ver contigo, hay mucho de lo que un autor piensa en su novela, es casi inevitable, pero lo bonito de todo este proceso creativo, al menos para mí, es poder dar vida a otras vidas.

Dar vida a otras vidas

Hay una tendencia a pensar que publicar un libro es como parir un hijo. ¡Madre mía! Yo he parido dos hijos y os aseguro que nada que ver. Un libro es una creación propia, cierto, pero un hijo no es una propiedad privada, y espero de manera encarecida que no sean creaciones de nadie, me parece incluso una comparación un tanto macabra.

Lo que sí hago como escritora, es dar vida a otras vidas, siempre de manera ficticia y esperando a que esos personajes se cuelen en tu imaginación y dejen huella. Es ahí, en la mente de cada cual, cuando los personajes cobran vida por sí mismos, eso para mí, es lo más alucinante.

Esos mundos que no existen nada más que en la imaginación pero que pueden ser tan penetrantes que no te dejen indiferente. Si consigues eso, estás dando vida a otra vida, aunque solo sea por unos instantes. Los personajes son la verdadera creación de una historia, es lo que les da movimiento y hacen que esa historia se acerque a la realidad dentro de la imaginación del lector.

Si has conseguido tocar algo dentro de otro, es que algo de ese personaje está en el lector, con lo cual tu personaje de alguna forma, está cobrando vida.

Maneras de publicar

En este tiempo que mi manuscrito ha estado en Amazon, he aprendido muchísimo. No solo por mi experiencia, sino por la experiencia y testimonio de otros autores. El mundo está cambiando a marchas forzadas, o nos enteramos, aunque solo sea para criticarlo, o no nos enteramos y vivimos en la ignorancia hasta que nos pille el toro y no nos reconozcamos dentro del planeta.

Amazon tiene sus propias reglas en forma de algoritmo. Amazon no piensa, recordad esto, Amazon es una máquina que funciona con sus propias reglas del juego. Jamás se me han dado bien los números ni las matemáticas, y no será por las clases particulares a las que he ido para sacar un simple aprobado. Pero las matemáticas están ahí, los cálculos exactos y medidos manejan tu vida cada vez más.

Esto me recuerda a una serie de Netflix que me está enganchando, porque sí, veo Netflix; soy imperfecta, lo sé. La serie se titula Touch, y sin ánimo de hacer spoiler, en esta serie se habla de la fórmula perfecta que podría manejar al mundo entero. Solo unos pocos la conocen, entre los que la conocen está el protagonista, un niño autista que solo se comunica con números.

Si conoces las claves de Amazon, estás de enhorabuena, esta plataforma te premiará poniendo tu obra en primera línea del escaparate. Estoy diciendo lo que estoy diciendo, si conoces a los dueños de la librería, estos pondrán tu obra en el mostrador, si conoces como funciona Amazon, este también lo hará. Son las reglas del juego, solo cambia la táctica. Antes se hablaba con personas, ahora debes conocer el lenguaje de las máquinas. No sé si esto es el fin del mundo, y no lo estoy juzgando, lo que sí sé es que es una realidad.

Ahora bien, dicho todo esto. Para mí es la mejor plataforma para publicar. ¿Pensabas que lo iba a poner verde porque fuera una máquina? Pues no.

Amazon da muchas facilidades. Puedes ver tus ventas con tu clave de acceso, te facilita un documento con todo lo que has ganado para que lo aportes a tu declaración de la renta anual. Puedes modificar tu manuscrito cuando quieras, sacarlo y ponerlo las veces que sea necesario. Puedes encargar a un precio de autor las copias que quieras sin moverte de casa. Nadie manda en ti, tú eres dueño de tu obra, de tus decisiones. Esto es igual a libertad, palabra que, para mí, lo significa todo.

Por supuesto también tiene su parte negativa, para darte una pista te diré que su parte negativa es parecida a la de las redes sociales (a buen entendedor, pocas palabras bastan). Y, por cierto, si dentro de un tiempo me ves diciendo lo contrario, no me digas que me contradigo, todo camba tan rápido que no sé si en un tiempo seguiré pensando lo mismo de esta plataforma.

Me queda un proceso largo todavía antes de que la novela vea la luz, así que habrá que esperar. Mientras tanto, si esperas encontrarme dentro de ella, va a ser que no. La protagonista es casi pelirroja.

Un fuerte abrazo

Susana

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