Nueva novela inspirada en dos historias reales que ninguna tiene que ver con la otra. Es la fusión de dos acontecimientos que, sin saber uno que el otro existe, se fusionaron casi de manera mágica dando lugar a una novela, quizás, un poco fantasiosa o, quizás, demasiado irreverente.

El peso de una creencia te envuelve de tal manera que ni siquiera eres capaz de verlo. Tienes que estar muy despierta y no todos lo estamos, es posible que unos más que otros, pero en cualquier caso es difícil convencer a alguien de que algo en él no está funcionando bien.

Cuesta mucho creer que la maldad existe, pero sí, existe. Explicarlo en pocas palabras es muy complicado, pero te daré una pista: ¿sabrías distinguir algo blanco si no supieras lo que es el negro? ahí tienes la pista.

Tienes todo tipo de señales a tu alcance, no dejes pasar ninguna, están deseando ser escuchadas. Sin ser una persona con demasiadas habilidades para las matemáticas, te puedo decir que el orden lógico de los acontecimientos es real, no inmediato, pero sí real. No hace falta una calculadora, ni siquiera esos terribles problemas de clase de matemáticas para saber que todo encaja de manera natural, es más, podría decirte que en cuestión de un solo segundo puedes ver una formula matemática complicadísima sin tener ni una noción mínima de cálculo, ¿cómo? Intuición.

Intuición

la intuición la tenemos todos, lo mismo que la capacidad mental o la emocional. Si bien es cierto que cada uno de nosotros tenemos unas más desarrolladas que otras, no significa que no sepamos cosas a golpe de intuición, algo que en el SXX-XXI está muy desvalorizado.

Vivimos en una sociedad muy mental creyendo que esto es lo mejor que nos puede pasar. No es ni malo ni bueno, es lo normal, nosotros lo hemos elegido así mediante nuestro pensamiento y las decisiones que hemos idos tomando: tanto piensas mentalmente, tanto vales. ¡Error!

No me quiero ni imaginar lo que pueden sufrir esas criaturas, por no llamarles genios, cuyas capacidades no están solo en la mente lineal, sino en la mete global o en la intuitiva. El mundo actual no está hecho para ellos, pero, demos tiempo al tiempo. La burbuja de lo mental, terrenal y lógico, explotará. Esto es ya muy antiguo, no hace falta ser muy «lineal» para entenderlo.

Bien, dejemos a un lado a las mentes lineales, no tiene problemas y seguro que no estarán leyendo esto pues sus vidas están de sobra solucionadas. Sigamos…

La intuición proporciona datos archivados desde siglos en nuestra memoria, esos datos salen solos a golpe de efecto, construyendo ciertas estructuras lógicas en cuestión de segundos sin necesidad de ser corroboradas de manera científica. Teniendo en cuenta que hoy en día todo necesita ser comprobado científicamente, cosa que por otra lado es comprensible teniendo en cuenta que vivimos en la era de lo «científicamente comprobable» , la intuición no se puede probar, pero no por eso significa que no pueda ser cierta.

En la época moderna nuestra capacidad de asombro y nuestra seguridad como individuo, se ha visto relegada a la ciencia. No confiamos en nosotros mismos y la libertad individual no existe.

Si lo que piensas no se puede demostrar, no existe. La ciencia nos lo ha dado todo, y gracias a ella existen grandes descubrimientos que nos han abierto los ojos y nos hacen la vida más fácil. Sigamos siendo hombres de ciencia pero no hagamos lo de siempre, para engrandecer algo tiramos por tierra lo contrario. Como dijo Einstein: ni todo lo que existe se puede demostrar, ni todo lo que se puede demostrar, existe.

Bajo esta premisa construimos nuestra vida, delegamos nuestro poder y nos hemos enmudecido como seres humanos. El hecho de que no confiamos en nosotros mismos, es una realidad. Valemos en tanto en cuanto alguien nos lo dice: una nota de un profesor, un alago de un compañero, una palmada en la espalda de un amigo o un «qué guapa estás» de una amiga. No nos fiamos de lo que vemos, sentimos o intuimos.

Si dejamos de ver la vida como algo lineal, unimos cabos y nos dejamos llevar por la perfección de los acontecimientos, es muy probable que descubramos cosas increíbles.

La metáfora

Dos historias separadas pero unidas por los acontecimiento, la densidad como símbolo de aquello que te atrapa y tira de ti sin que la mayoría de las veces te des ni cuenta. Cosas por solucionar y un juego invisible al que todos pertenecemos. Como jugadores toca mover ficha, y es ahí donde fallamos. No tenemos en cuenta la imagen global de lo que sucede, apartamos lo que se supone que ya no sirve, pero ¿estás seguro de que esa información no te servirá para la siguiente jugada?

Piénsalo, no solo mires hacia delante, mira también hacia los lados, incluso hacia atrás, es más, yo te animaría a mirar entre todos los huecos, verás como la siguiente jugada la tienes más clara. Quizás la densidad no te deje ver demasiado, pero aun así, te da pistas, no las deseches, no las vas a poder ver ni tocar, de hecho, ya sucedieron hace tiempo, quizás tú no habías nacido cuando sucedieron, pero algo siempre te las recuerda, no les verás en su forma, ni siquiera las oirás, pero si te fijas bien sabrás que están ahí.

Todo es un juego

No puedo revelarte nada más, solo te adelanto algo: el final del juego ya está escrito, ten paciencia, y mientras, no te pierdas los movimientos, las jugadas de otros; piensa, busca y fabrica tu propia estrategia para acabar siendo la pieza del juego que deseas ser, es desde allí, desde donde saldrás en la siguiente partida.

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Un fuerte abrazo

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