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¡Hola!

Sé que ya empezado el 2018 y llego un poco tarde a la premier . Pero llego con ganas de hacerte una pregunta. No por nada, simple curiosidad de una persona observadora del mundo on line, así que seguro que me entiendes perfectamente. Mi propuesta la he llamado “relato-pregunta” , yo te regalo un relato, y tú, me das una respuesta. Son pequeñas cosas que me producen curiosidad, así que, si te parece interesante, lee el relato hasta el final. ¡COMENZAMOS!

Mujeres con camisa de flores

Imagínate un pequeño pueblo o ciudad, en que el sol siempre está presente y el clima hace que sus jardines estén repletos de flores. En ese pueblo, una mujer decide crear un taller de costura y confeccionar ropa que se ajuste al estilo de las mujeres de ese preciso y florido lugar.

La modista observa a las mujeres: sus gustos, sus costumbres, sus colores, su manera de hablar, sus hábitos diarios. Con todo ese conocimiento, decide hacer para ellas, unas camisas de flores. La costurera empezó a coser camisas de flores pero no unas flores cualquiera, sabía perfectamente que formas y colores debía poner en sus creaciones. No eran camisas muy complicadas, eran cortes sencillos pero con mucho cuidado en los detalles .Elegía formas y colores diferentes según la estación del año, todo acorde con las necesidades de sus clientas

Las mujeres del pueblo se acercaban al escaparate de su taller atraídas por los tonos y las formas, hasta que poco a poco fueron entrando en el atelier  e interesándose por aquellas creaciones que parecían haberse adaptado a la perfección a su estilo y manera de ser. 

Con el tiempo, la modista consiguió que esas mujeres se sintieran muy satisfechas con su estilo, sentían que alguien había entendido su forma de ser y su manera de ver la vida. La costurera, se había convertido en la modista de las camisas de flores. Juntas crecieron guiadas por la mano de esta mujer, la cual aprendía día a día a entenderlas mejor, con más cariño y con más conocimiento sobre sus necesidades. Su trabajo creía echando raíces fuertes, ya que reconocía a sus clientas a la perfección.

No tardó mucho en llegar al pueblo un matrimonio, él era un buen hombre de negocios, y ella una persona a la que le gustaban las camisas de lunares. Dando un paseo por el pueblo, se encontraron con el taller de la popular modista, la señora, horrorizada por aquellas camisas, entró en el local para averiguar quién se escondía bajo aquel despropósito.

Cuando la señora de la camisa de lunares entró en el local, se encontró a la joven modista cosiendo sin parar, camisa tras camisa.

“Perdone, joven. Sé que le puedo parecer indiscreta pero me gustaría que me dijera si hay mucha gente que compre camisas de flores”

La modista respondió que sí, que de hecho todas las mujeres del pueblo llevaban camisas de flores y eran mujeres que se sentían felices y comprendidas. En eso se basaba su taller y ese era su objetivo.

La señora no daba crédito, alguien había hecho un negocio atendiendo sólo las necesidades de unas pocas     mujeres  ¡nunca había visto semejante cosa!  La forastera salió unos minutos del local para recuperar aliento sobre el ¡horror! que acababa de ver

“que manera más absurda de perder el tiempo, coser solo para un grupo de mujeres cuando puedes coser para muchas más”

Entonces la señora se dio cuenta de algo, tuvo una brillante idea y entró de nuevo al local. Le propuso a la modista coser también para mujeres con camisa de lunares.

“No te cuesta nada, solo es cambiar de tela, puedes hacerlo perfectamente”

La modista contestó a la señora, que no conocía cómo eran las mujeres de camisa de lunares, solo conocía a las mujeres de camisa de flores y  no iba a coser algo para gente que no conocía, no podía mentir. La esposa del empresario le propuso a la joven modista una reunión de mujeres con camisa de flores.

Todas las mujeres del pueblo se reunieron y deliberaron durante días los pros y los contras de las camisas de lunares. Eran camisas mucho más ajustadas, mejor confeccionadas y sobre todo, con un estilo mucho más elegante y sofisticado. Las mujeres lo tuvieron muy claro : no nos identificamos con estas camisas, queremos nuestras flores.

La modista entró en pánico. Un nuevo dilema aparecía en su vida ¿qué hacer? .Pensó que la forastera tenía razón, a lo mejor se estaba quedando un poco anclada en un solo público ¿quizás debería abrirse paso y ampliar su negocio? pero  ¿y esas mujeres que se lo habían dado todo, cómo las iba a dejar de lado? La pobre costurera no paraba de darle vueltas, así que decidió hablar con la señora y que le comentara su propuesta.

La propuesta fue muy clara: Como las mujeres de lunares y flores no tienen nada en común y sus necesidades son diferentes. La señora le propuso contratar una especialista en cada una de esas mujeres. La modista solo tendría que comprar las telas y hacer el diseño, el resto se encargaría de adornárselo, empaquetárselo al gusto de cada tipo de mujer. No tendría que conocer a todas las mujeres, habría gente que se encargaría de adaptar la camiseta , ella solo tendría que coser. Lógicamente esto supone un cambio, contratar un almacén y varios despachos, No conocería a sus clientas de lunares, rayas o incluso flamencos, solo conocería a sus clientas de las flores pero eso no lo notaría nadie.

” ¿Qué te parece? ¿ es genial no? tendrás un imperio y llegarás a todo tipo de mujeres. Lo de menos es que las conozcas, nosotras haremos todo a su gusto, les diremos lo que quieren oír, y tu negocio no se estancará solo en mujeres de camisa de flores”

Nerviosa y todavía sin saber qué decisión tomar, la costurera caminó largas horas. En medio de este paseo, se encontró a una mujer de camisa de flores y comenzaron a charlar. Tras las charlas vinieron las risas, tras las risas vino la complicidad y tras la complicidad, la amistad…..En muchos lugares hay mujeres con camisa de flores                                                                                                 

                                                    fin

¿Cuál crees que ha sido la decisión de la modista? y lo más importante  ¿qué decisión habrías tomado tú? ¿Entiendes solo de flores o también eres capaz de entender a los lunares y los flamencos? ¿Eres capaz de trabajar para todos los públicos, o prefieres cuidar a las personas que conoces muy bien? 

Mando un enorme saludo a las mujeres de camisa de flores y  mis mejores deseos a las de lunares y flamencos. 

Si quieres escuchar el cuento en formato audio, aquí tienes el podcast de mi canal  en Ivoox: Café a media tarde

 

 

¡Qué tengas una feliz semana! 🙂

Susana

 

 

 

 

 

 

 

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