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Fragmento de la novela:

“Era tan fácil todo por boca de Damián,  sus explicaciones tenían tanto sentido, que ojalá fuera capaz de interiorizarlas y volver a empezar sin ese peso a mis espaldas. Debes hacerlo así Leo-dijo Damián. Tienes que conseguir como sea que esos fantasmas no te impidan avanzar, y sé que lo harás. Si fuiste capaz de encontrar tu sitio aquí, tienes las mismas oportunidades de encontrarlo en Madrid, nada tiene por qué cambiar, no dejes que todo el trabajo que ya tienes hecho se venga abajo porque las circunstancias sean diferentes, ese tiene que ser tu gran reto Leonor.

Una vez terminamos el desayuno, subí a casa a preparar mis maletas. La sensación era muy extraña, llevaba ya algunos años en París y ahora tenía que volver al lugar de la tortura. No estaba siendo nada fácil. Por la tarde, una vez que hubiera preparado todas mis cosas, había quedado con Alan para despedirme, también pasaría por casa de la señora Bibi y Peter para decirles adiós . Era un día de despedidas, y una de las más difíciles sería sin duda la de Alan, al cual cada día que pasaba notaba que me sentía más unida, y quizás era el momento de poner un poco de espacio entre los dos.”

Aquí dejo uno de los fragmentos de la novela….Sé que no es una gran pista, pero no quiero poner mucho más porque es una historia en la que todo está muy entrelazado y estaría dando demasiados detalles.

Ya he hablado de algunas amigas, también os he comentado la importancia de Alan y de Damián dentro de la novela..Ahora me gustaría hablar del punto de inflexión, de la mitad del relato, de la cima de la novela de la cual necesariamente siempre hay que bajar.

Todo parecía estar en su sitio, Leonor había conseguido montar las piezas del puzzle que se había roto a pedazos en la capital española. Todos conocemos esa sensación de tener toda nuestra vida montada, esa cajita de seguridad que nos ampara día y noche y de la que creemos que ya nadie nos puede sacar..Ese recipiente de cristal del que presumimos, y desde el que de vez en cuando inflamos nuestros egos creyendo que tenemos la situación controlada..Nada más lejos de la realidad.

¡Qué fácil hablar desde esa protección!..pero ¿qué pasa si de un manotazo se rompe todo tu mundo y te ves obligado a volver al lugar de donde saliste?..¿qué pasa si ya tenías reconstruido tu nido y de repente tienes que volver a construirlo?…Probablemente lo que pase es que te queden todavía cosas por aprender, que toda vida no hayas tenido las experiencias necesarias para llegar a donde querías llegar..Y aquí, en la mitad de la novela, en este punto de retorno a los inicios para arreglar temas no resueltos, está Leonor.

Cuando Leonor asume su vuelta a Madrid por una circunstancia que la ha dejado hundida, debe despedirse de sus amigos….Sin duda de la persona que le costará más despedirse será de Alan. Hay ciertas personas que entran en tu vida y que sin saber muy bien por qué no eres capaz de olvidar. No las conoces mucho, pero en poco tiempo han aportado tanto valor a tu vida que se convierten en un imprescindible. Cuando eres pequeño te dicen que son ángeles guardianes o hadas madrinas, y ésta fue probablemente la sensación que tuvo Leonor al conocer a nuestro joven héroe. Antes de irse le dijo algunas palabras a Leonor, y aquí os dejo un fragmento de sus sabios consejos:

 

“No sigas los consejos de quienes te dicen que te busques un hogar seguro para no tener miedo, es la mayor de las trampas, te encarcelará para siempre y tus miedos no se irán. No dejes que te asusten ni te llenen la cabeza de limitaciones, comprueba por ti misma si hay peligro en vez de aceptarlo de otros que to lo sirven en bandeja de plata para que muerdas el anzuelo..Sé valiente, porque todos somos valientes pero pocos se permiten demostrarlo, no cometas tú ese mismo error.

 Otra cosa, no te creas que nadie se equivoca, si alguna vez alguien te dice que nunca se ha equivocado, tendrás delante tuya a un auténtico arrogante.

No supe qué decir. Alan tenía un instinto protector hacia todo el mundo que se ponía en su camino, muchas veces le decía que era como un ángel de la guarda para mí, y si no fuera porque creo que esas cosas no existen, así lo hubiera pensado. Tomamos nuestra copa de champagne pero yo no quería irme de su lado, quería alargar lo que sabía eran mis últimas horas en París con él, no sabía cuando lo volvería a ver. Alan no hacía mención a eso, no se preguntaba cuando nos volveríamos a ver, o eso me parecía a mí. Esperé a que diera el primer paso para despedirse pero no lo hacía, lo cual me lo ponía mucho más difícil . Pasados unos minutos parece que por fin se animó. Leo-¿ se te hace tarde?-dijo……No sé cual quería que fuera mi respuesta, pero ante la duda dije que sí, y de esta forma se acabó, la historia con Alan quedaba definitivamente cerrada. “

¡Que nooo!…Alan volverá a aparecer en escena  ¡prometido!

Si quieres saber alguna cosa más de Leonor, puedes escuchar mi podcast de hoy en mi canal de Ivoox al que puedes acceder desde esta misma web en el menú. Además, te invito a que te suscribas al canal para que no te pierdas ninguna novedad. Haz click en este enlace y suscríbete.

 

 

¡Qué tengas un feliz día!

Un abrazo

Susana

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