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Hola, cómo estás

“El canal de las ideas” me encanta este título para cualquier cosa.  Primero decirte que este sea casi seguro el último post de la temporada. Se suele  pensar en el final de año como final temporada pero cuando terminé mis estudios me casé con un profesor y ahora tengo  hijos que van al cole, además de esto algunas de mis amigas son docentes con lo cual, estoy atada al calendario escolar por mucho que me pese, así que para mí, esto es el fin de una año cuanto menos raro. Sí, un poco extraño, quizás porque he hecho caso a todo el mundo menos a mí y eso no me deja totalmente en estado aletargado. Como todo conflicto hay que analizarlo desde los comienzos, sí que, vayamos a los comienzos.

Recuerdo  cuando era pequeña que mi madre me repetía dos cosas bastante a menudo: “siempre tienes que tener la última palabra” y “cuando hablas sube el pan” esto me lo decía, por supuesto, con cariño de madre como no podía se de otra forma. Eso es lo que pasa, que tiendo a buscarle “peros” a todo y básicamente a criticar o hacer juicios de casi todo como número 1 del eneagrama que soy. Se puede decir que hay varias palabras con las que me encuentro a menudo que no terminan de gustarme, que me confunden más que cualquier otra cosa, estas palabras son, por ejemplo: imprescindible, fundamental, infalible, necesario….Me resulta muy difícil creer que algo pueda ser infalible o necesario (entre otros términos) para todo el mundo, es decir, cómo puedes estar tan seguro que esos consejos que das, esos “tips” que compartes son iguales de útiles pata ti que para mí.

Ojo, no estoy en contra de dar consejos o “tips” ( aunque la palabra tip me escandalice un poco) sino más bien la manera en que se proponen esos consejos. Me produce un poco de inquietud cuando alguien me pide a opinión sobre algo y por supuesto siempre pongo delante expresiones como: creo..puede ser, es posible, a lo mejor, a mí me ha servido. Sería incapaz de afirmar rotundamente que  algo es así “y punto”. Y sí, eso es lo que me estoy encontrando cada dos por tres en el mundo  on line.

Tratando de buscar una explicación a este nuevo dogma de los tips y de lo imprescindible, solo se e ocurre una cosa (aunque seguro que hay más, miles y mejores) y es que hemos pasado de dogma en dogma, los mensajes siguen sin ser claros y siempre acaban atándonos  y confundiéndonos. Por lo general, no somos capaces de mantener el equilibrio en nada, será por eso que uno de los espectáculos de acrobacia más populares suele ser un hombre en medio de una cuerda floja, estar ahí, reconozcámoslo, nos produce pavor y sudores, queremos estar o bien al principo sin hacer nada, o bien al final con todo hecho; si estamos en el medio, que no nos dejen solos con el palo jugándonos la vida en una minúscula cuerda. En el fondo, nos sigue gustando que nos den consejos, o más bien, que nos guíen, o más bien, que nos dirijan. Las cosas no han cambiado tanto, creo yo.

Cualquier cosa que nos repitan muchas veces, acabamos entendiéndola como dogma o como vía infranqueable y creo que en la red, se ha abusado de casi todo. La falta de imaginación en muchos casos hace que recurramos a chorradas que no vienen a cuento de nada, que mezclemos las churras con las meninas y que en algunos casos, caigamos en el agotamiento siendo este transparente a nuestros lectores a través de nuestras letras y post muchas veces un poco pesados (entremos todos y sálgase el que pueda) . No creo que valga la pena hablar de cualquier cosa con tal de hablar.

Dónde están aquellos mensajes: “si ves lo que hacen los demás, haz justo lo contrario”, “empieza a plantearte ir por otro camino cuando veas que todo el mundo sigue el mismo” Estas frases con un fondo de amapolas queda muy bonita, pero es solo eso, una frase bonita con amapolas. Quizás peque un poco de idealista pero creo que nos quedamos siempre con lo abstracto, no con el concepto. Como dice Erich Fromm: ” vivimos enajenados de los conceptos” Todo nos pasa superficialmente por nuestro cerebro, oímos campanas y no sabemos dónde; lo peor es que las repetimos sin cesar. Es imposible ser diferente cuando tu cabeza sigue enajenada de los conceptos y te quedas solo en la superficie; pero esa frase con amapolas tiene muchos “likes” y tú o yo nos quedamos satisfechos.

Dicho esto, voy a lo que me preocupa. Las ideas, la inspiración, aquel “aha” que nos sale a todos de vez en cuando. Dónde está, cómo hacerlo, dónde se encuentra. Creo que sobre esto hay mucha confusión y tiene mucho que ver con lo que acabo de argumentar. Según los científicos solo conocemos un 1% de la realidad, el otro 99 pertenece a un mundo que estos científicos niegan porque no lo pueden demostrar. El caso es que sí, hay momentos de extrema inspiración y de ideas que no sabes de donde salen y que si no las apuntas en el momento, pueden escaparse, es más, algunos místicos apuntan que una vez creada una idea, si no la llevas a cabo, esa idea acabará en algún lugar y quién sabe si en la cabeza de otro.

Ciencia y no ciencia a un lado, la inspiración viene cuando tiene que venir y puede ser en cualquier momento del día. Es verdad que a un famosos científico le venía justo antes de quedarse dormido y para ello dormía sentado con un libro en la mano, de tal manera que cuando estaba quedándose dormido, el libro caía al suelo, le despertaba y él apuntaba lo primero que le venía a la mente. Perfecto, puedes probarlo si quieres, pero no tiene por qué sucederte a ti lo mismo. Esos momentos en que dices “síii, ya lo tengo” pueden ser muchos y variados, no tiene por qué ser a una hora determinada, es más, si estás a esa hora que alguien con un “tip” te ha dicho que es la mejor y la que más funciona, puede que tenga razón, pero ya estás condicionado, alerta, no estás relajado e incluso puede que ya estés dando  unfollow  a esa persona que te lo ha dicho porque a ti, nunca te sucede.

Ni te imaginas en los lugares más raros que me han venido a mi las mejores ideas. No se trata de lo que hagas, sino de que seas consciente de lo que haces, por qué o haces y qué te aporta lo que haces. Si empezamos a prohibir caeremos en el dogma otra vez. No se trata de que no veas la TV , se trata de que seas muy consciente que si ves una peli, el fútbol o lo que sea, es muy probable que estés consumiendo una droga visual para no pensar en cosas que te preocupan o que te duelan, para no sentir ni frío ni calor. Ser consciente de lo que hacemos nos da la libertad de elegir, si nos lo imponen, caemos otra vez en el miedo y en la culpa. Nos queda poco ya para hacer los 10 mandamientos del new age, así que no caigamos en las redes de lo que se puede o no se puede hacer; estamos todos muy lejos de ser lo que muchos creen que ya son .

Todo esto me ha llevado a pensar, como apunté más arriba, que queremos ir demasiado rápido. Hoy en día hay trucos para todos, para ahorrarnos el camino, para facilitarnos  casi todo, pero nos perdemos en las promesas, en lo abstracto; no le estamos dando tiempo a la vida para que manifieste el plan que tiene con nosotros. Es probable que es rapidez con la que queremos conseguir las cosas, esté en nuestro ADN y sin embargo, a lo mejor todavía no es nuestro momento, todavía no nos toca estar ahí. Esta idea lleva varios días dando vueltas sobre mi cabeza y creo que después del verano tornará en forma de algo porque es posible, solo posible, que toda lección que nos hayamos saltado por alto, nos la encontremos de narices en algún momento.

Como ya te dije al principio, este será el último post de la temporada por lo menos por unas semanas. Os agradezco la paciencia en la lectura y como siempre, si eres de los que has llegado al final, un beso en toda la cara.

Un abrazo fuerte

Susana

 

 

 

 

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