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Hola!

¿Cómo estás? primero decirte que hace tiempo que no publico nada y te voy a explicar por qué.

Necesitaba parar y cambiar el estímulo.  Creo que esto del mundo on line es una locura y sinceramente, nada más lejos de mi intención que llenarte el correo de mails que no digan nada solo porque ya es lunes o martes, tampoco quiero escribir a todo el mundo así que, la información más personal la tendrás solo en la newsletter, que por cierto, la enviaré dentro de poquito y ahí te lo explico todo más detalladamente. Si estás leyendo este post y no estás apuntada a la newsletter, tengo que avisare que hasta que arregle la polítca de privacidad, no tengo puesto el cajetín de suscripción, en cuanto lo tenga ya podrás hacerlo y si quieres recibir contenido más personal y exclusivo, suscribirte cuando quieras a partir de ese momento 🙂

Conviviendo con la ira

No sé cual es la definición que nos da la RAE sobre la ira, pero la que más me gusta es la que da Borja Vilaseca, escritor y filósofo experto en Eneagrama. Borja describe la ira como una bola de fuego que sube por el estómago y te hace estallar en forma de sarcasmo, ironía y yo añadiría en forma de arma letal. ¿Suena bien? No, no suena nada bien, pero peor suena cuando te la tragas y te resistes a ella. Como número 1 del Eneagrama, ( supongo que ya sabes lo que es y si no lo sabes te invito a descubrirlo) tengo un máster en esto de la Ira,me ha hecho muchas jugarretas a lo largo de mi vida y a veces hasta me he castigado bastante por ello, hasta que llegó a mi, la herramienta del Eneagrama.

Feliz y contenta, investigué sobre esta herramienta y me dio algo más que luz, dejé de castigarme y empecé a entenderme un poco más, pero cual fue mi sorpresa que, a medida que aprendo más y más sobre la ira, me doy cuenta de que jamás, jamás, podré librarme de ella. Me explico:

Antes de nada, y como dijo el Dr. Mario Javier Sabans, doctor en psicología, derecho y cábala judía, a una persona que no le interesa lo más mínimo conocerse, mejor déjala tranquila. Si hay gente que es feliz con una cerveza viendo un partido del Madrid-Barsa ( o cualquier otro) no la molestes con estas cosas, no todo el mundo está en el mismo momento ni  tiene las mismas inquietudes, lo cual no quiere decir que sean mejores o peores, simplemente no le ha llegado el momento, o a lo mejor sí, quién sabe. Así que haciendo caso a estas palabras tan coherentes, aviso que no es que me haya vuelto loca, es que a lo mejor a ti no te interesa lo más mínimo lo que cuento, y por ello voy a dar más importancia a las newsletter , para no aburrirte con cierto temas.

La ira es la otra cara de la moneda de la serenidad e inevitablemente van juntas, no pueden existir una sin la otra. Tú conocerías el blanco si no existiera el negro? no verdad?. Conocerías el día si no existiera la noche, o el bien si no existiera el mal? supongo que tu respuesta ha sido :no. Pues bien, la ira contenida, es un sueperhávit de serenidad que está deseando salir.

Cuando nacemos tenemos muchas calidades pero hay una especial que está dormida, que tiene un hueco, ese hueco es el que llena la  personalidad que vas adquiriendo con tu percepción de lo que ves desde que naces. Para algunos su hueco es el miedo y se vuelven cobardes, para otro es el no poder controlar todo y se vuelven furiosos e iracundos, al final, te acabas identificando con esa percepción y creas tu ¨falso personaje” de ahí surgen los cobardes o los iracundos entre otros. ¿Cuál es tu misión? tu misión será dejar de identificarte con ese personaje, y en el caso de la ira, dejarla salir y observarla.

Si empiezas a ser consciente de los momentos en que te sale, solo el darte cuenta te convierte en observador de la experiencia, y por lo tanto ya no eres tú, es la experiencia por un lado, y tu como observador, por otro. Al no absorber la ira como si estuvieran tomando un batido con pajita e identificarte con ella, la ira inevitablemente se tiene que ir, ya que no tiene hueco donde meterse, tu ya no le dejas entrar en el momento en que la observas y le miras de frente, ya no sois uno, hay un desdoblamiento, os separáis, dejáis de identificaros. Con la experiencia de esta práctica, los momentos de ira pueden ir durando menos, pero nunca te librarás de ella, porque es la parte oscura de tu verdadera esencia, la serenidad, y si quieres que exista una, tendrá  inevitablemente que existir la otra.

De esto mismo trata el Eneagrama, 9 tipos de huecos o heridas que conforman la personalidad de cada uno de nosotros, y es justo lo que nos tenemos que trabajar. Para ilustrar mejor como funciona esta herramienta, voy a regalarte un relato sobre una persona iracunda

Acariciando al gato

La casa de Mariela era pequeña, con un jardín siempre impecable y un solo árbol, eso sí, un árbol sano, grande y plagado de hojas verdes. Los chavales de la zona la miraban como si fuera alguien extraño, al fin y al cabo, no era normal ver a una mujer siempre sola con la única compañía de un gato persa lleno de pelo y un poco entrado en años. Un buen día, tras las fiestas del pueblo, los chicos, quizás un poco alterados, pasaron cerca de la casa de Mariela y empezaron a llamarla. Mariela asustada salió por la ventana, escuchó las risas y se metió rápidamente dentro de su habitación. Los chicos seguían con sus burlas y Mariela ni se inmutaba.

Los días fueron pasando y los chicos, tomaron como costumbre pasar por casa de mariela de noche y gritar su nombre con el propósito de pasar el rato y divertirse, Mariela no decía nada, se limitaba a esperar a que aquellos hombrecitos desistieran de su cometido. El tiempo fue pasando y esa práctica se convirtió casi en un ritual que se estaba repitiendo, quizás, demasiadas veces

Un día cualquiera, esto chicos, quizás demasiado acostumbrados a campar a sus anchas por los alrededores de casa de Mariela, llegaron más lejos de lo esperado, saltaron el muro de su casa y prendieron fuego a unas hojas secas. Esto era ya más de lo que Mariela podía soportar. Ante tal barbaridad, Mariela , llena de odio y harta de tanto abuso, bajó y comenzó a lanzar dardos envenenados de su boca, una bola de fuego recorrió su cuerpo y maldijo a toda aquella tropa, fuera de sí, amenazó a los chavales con algo más que palabras, y estos huyeron pensando que Mariela, era una especie de loca que podía hacer cualquier barbaridad contra ellos.

Acto seguido ocurrió algo inesperado, Mariela entró en su casa como una pluma, ligera, tranquila; pocas veces había experimentado esa sensación. Se sentó en paz y con una serenidad que no conocía, acarició a su gato; sintió paz, armonía, tranquilidad. Mariela no estaba loca, Mariela estaba serena.

Los chicos tardaron varios días en volver, por el pueblo se empezaba a hablar de la extraña señora que daba gritos y parecía poseída por el mismo demonio. Al poco tiempo, los chicos decidieron volver a casa de Mariela con la intención de pasar la tarde y echarse unas risas a su costa, Mariela los vio desde la ventana, bajó y no dudó en echarlos de su casa a gritos y con amenazas, los chicos huyeron otra vez pensando definitivamente que aquella mujer estaba loca. Mariela entró en sus casa y volvió a sentir paz, se sentó en un sofá preferido y acarició plácidamente al gato.

Los chicos no volvieron a entrar en casa de Mariela. Por todo el pueblo se corrió la voz de que aquella señora estaba loca, los familiares de los chicos les prohibieron acercarse a ella, y Mariela , de vez en cuando salía al jardín y gritaba al viento con mucha fuerza, lo cual empezó a acentuar más su fama de persona non grata, después de gritar volvía  a su casa, se sentaba plácidamente y acariciaba a su gato.

Poco a poco dejó de ir al jardín, cada vez lo hacía con menos frecuencia y finalmente consiguió que sus días fueran días  cargados de serenidad y de largas tardes de caricias a su gato. Mariela consiguió controlar su ira y la cambió por una plácida y estimulante  serenidad.

El caso de este personaje ficticio nos muestra cómo juzgamos a la gente sin saber. Mariela, cuando soltaba su ira, quedaba se libraba de ella y conseguía entrar en un estado de calma. Desconocía el porqué, pero sabía que después de esa explosión, venía la calma, así que comenzó su ritual de descarga a pesar de que la gente la juzgaba y la tomaba por loca, pero en ella, era una necesidad. Su superhávit de ira, le dio a cambio un superhávit de calma, era quizás de las personas más serenas del pueblo.

El caso de Mariela, aunque un poco impactante, no es tan distinto al tuyo o al mio, pero quizás, no seamos tan valientes como ella para reconocerlo. Si crees que tú no tienen ese hueco que cubres con una  personalidad aprendida, déjame decirte aunque suene muy osado, te equivocas. Eres perfecto tal y como eres, pero si eres humano y  estás vivo, si tienes una mente ( que la tienes)…. tienes algo que aprender. Puede que no te des cuenta ahora, y a lo mejor nunca, pero no importa, al final lo acabarás aprendiendo, es imposible huir demasiado tiempo de ese hueco que has cubierto con una falsa apariencia.

Es posible que lo tuyo no sea la IRA como Mariela, pero pueden ser otras cosas:

Quizás niegues tus propias necesidades y te vuelcas en ayudar a otros creyéndote imprescindible: SOBERBIA

Quizás piensas que solo eres mente y estás tan separado que buscas desarrollar tu propio ego intentando gustar a todos: FALSEDAD

A lo mejor piensas que los demás tienen cosas que tú no tienes y para que te hagan caso te vuelves diferente para llamar la atención: ENVIDIA

Es posible que lo que te ocurra es que no confías en tus recursos para relacionarte con los demás y te refugies en ti mismo para no tener que depender de nadie intentando aprender todo lo que puedas para convertirte en un acumulador de conocimiento pero que nunca se atreve a hacer nada: AVARICIA

Quizás tienes miedo y busques la opinión y la seguridad en otros y nunca en ti mismo: COBARDíA

También puede ser que no quieras estar quieto y busque experiencias constantemente para no pensar en tu interior, ya que tienes miedo a no sentir nada o en cualquier caso a sentirte vacío por dentro: GULA

También puede ser tu caso que necesites ser el centro de atención, el líder, el que todo lo controla y el que siempre quiere estar por encima de todos: LUJURIA

Por último, a lo mejor te identificas con aquel que se anula para no dejarse afectar por nada y prefiere no meterse en líos tomando ante la vida una actitud pasiva: PEREZA

IRA, SOBERBIA, FALSEDAD, ENVIDIA, AVARICIA, COBARDÍA, GULA, LUJURIA, PEREZA...¿te suena verdad?

Sí, todos teneos alguno de estos puntos, todos hemos nacido con alguno de estos huecos que debemos aprender a llenar.

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Un abrazo

Susana

 

 

 

 

 

 

 

 

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