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¡Hola!

Como ya anuncié en el último podcast, hoy quería hablaros de las amistades peligrosas o no. Y digo peligrosas o no, porque muchas veces lo mejor que te puede pasar es encontrarte en el camino con esas personas que hablan mucho y hacen poco. Las relaciones personales se han deteriorado y acomodado acorde con nuestro nivel de evolución en la sociedad. Ayudar a los demás se ha visto relegado a palabras, móvil e internet; todo esto si puede ser, desde un sofá con manta ¡qué fácil no!

No hace mucho tenía una conversación en la que alguien me hablaba de las amistades eventuales, aquellas que encuentras por el camino, conviven contigo un tiempo y después se van. También esxisten las amistades de conveniencia, aquellas en las que uno, o los dos, se retroalimentan para conseguir cada uno su propio fin, y por último ( creo que hay más pero con estas me llegan) existen aquellas amistades que no se olvidan porque la persona en cuestión, ha tenido que salir de su sofá y levantar el culo para ayudarte en un momento difícil.

De estas últimas amistades ya casi nadie se acuerda, eran tiempos difíciles en los que las necesidades básicas no estaban satisfechas en a mitad de la población o más, tiempos en los que los vecinos se ayudaban cuando ayudar significa compartir tu comida , cuidar al hijo del vecino para ir al campo o arreglarle las tuberías antes de que se le inundara la casa.

El mundo está lleno de motivos

Motivos no nos faltan, que diría una vieja canción , pero ojo desde dónde te estás motivando. Cuando los cambios se producen demasiado rápido, y los motivados van aparecendo por el camino, llegar a un punto en el que el hecho de que tu mente o tu ego se convierta en un motivado, no es tan difícil. Ya sabes a estas alturas que la mente va hacia donde tu le mandes, te crees que te has librado de su influencia y lo único que ha hecho es amoldarse a tu nuevo pensamiento; si ahora hay que ir de motivado -piensa la mente. ¡Pues vayamos de motivados!.

Hay gente que sale de alguna charla, un mitin, una misa, un partido de fútbol con exceso de motivación ( increíble pero cierto) y lo que no saben es que están delegando su poder en otras personas o instituciones, es cierto que alguien nos puede motivar, y eso no está mal, pero en último caso el responsable de todo lo que te pasa eres tú, nadie se va a motivar por ti. Se pueden hacer grupos para animar, cierto, pero ojo con delegar todas estas cosas en terceras personas o instituciones, corres el peligro de crear una dependencia, y creo que a estas alturas deberíamos saber, que nadie puede hacer nada por ti más que tú mismo.

Estamos en un momento en que la gente ya no se cree nada de lo que le cuentan, lo cual es estupendo, eso quiere decir que te vas a estampar contra la pared y vas por fin a darte cuenta que te has pasado media vida viviendo para algo externo a ti.¡Enhorabuena! ahora empieza lo chulo.

En mi novela Voces para Leonor ( tienes post y enlace en esta web) la protagonista tiene diferentes tipos de relaciones con sus amigas, curiosamente te sorprenderá saber cuales eran realmente las de verdad, y cuales eran un absoluto fraude. Te voy a dar una pista y solo una: “las palabras se las lleva el viento, huye de quien te dore mucho la píldora, pero huye sin mirar atrás”

Y ahora va el “relato-pregunta”, podéis pensar por el titulo que es una receta de cocina pero no, es un cuento y ya veréis ahora el sentido

Albahaca, tomillo y romero…

Cloe  vive en un pequeño pueblo costero a las afueras de los Ángeles, California, conduce un descapotable y ha decidido comerse el mundo con su nueva empresa de  hostelería. Jane vive en el mismo pueblo, también es experta cocinera y su pasión son las hierbas aromáticas. Las dos chicas se conocen.

Cloe tiene mucha experiencia en su sector, ha decidido utilizar toda esa experiencia para hacer un proyecto grandioso y arriesgado. Sabe que tiene que poner toda la carne en el asador, traspasar sus limitaciones y no permitirse un sola duda en su cabeza. Cloe sabe lo que quiere y su motivación sobrepasa sus pensamientos, no existe un ápice de duda en su cabeza, no se lo va a permitir.

Jane también es hostelera, vive en una pequeña casa en la que no faltan los cuadros, cojines de colores, motivos de madera tallada, y miles de cacharros de cerámica. Jane cultiva especies y las vende en pequeñas bolsitas, cada una con su nombre: Albahaca, tomillo, romero….

Cloe y Jane quedan a menudo para charlar delante de una taza de té o café, las dos hablan de sus proyectos y de cómo vendría la nueva temporada de turistas. Cloe intenta siempre convencer a Jane de que deje su pequeño restaurante y lo convirtiera en algo más. Cloe estaba realmente motivada a subir a lo más alto, y creía que Jane debía hacer lo mismo

“Cloe, tengo la formula, sé lo que tienes que hacer para convertir esto en algo grandioso, mira, toma esto planos. Ves, aquí tienes una gama de colores preciosa para cambiar tu restaurante”

Jane cogió los planos y los miró. Era realmente bueno lo que Cloe proponía, no cabe duda que estaba ante una profesional. Jane dejó los planos a un lado y volvió a retomar sus hierbas aromáticas. Hacía montoncitos con cada una de ellas y las metía cuidadosamente en sus bolsas: albahaca,romero, tomillo….

Cloe volvió al día siguiente.

Jane, ¿has pensado ya lo que vas a hacer?

jane seguía metiendo su hierbas en bolsitas: albahaca, tomillo, romero…

Jane, ¿no me escuchas?

Jane levantó la cabeza y dirigió su mirada a Cloe

“Cloe, no voy a cambiar nada, es cierto que podría estar mejor, pero ahora no es el momento”

Cloe no daba crédito

“¿Otras prioridades, Jane? ¿se puede saber a qué le llamas tú otras prioridades? espero que no te refieras a meter hierbas en una bolsa y poner el nombre ¡qué absurdo! Pues vale, cómo tu quieras, que sepas que eso no le interesa a nadie, pero ya veo que no escuchas, después no lloriquees ni patalees si las cosas no te salen como tu quieres”

Jane miró a Cloe

“¿Tu me has visto patalear Cloe? “

Cloe guardó silencio unos segundos

“No, no lo he visto pero lo harás seguro”

Jane bajó la mirada, cogió sus bolsas y volvió a su trabajo: Albahaca, tomillo, romero….

Ambas amigas se distanciaron durante un tiempo. Cloe pasaba todos los días por delante de la casa de Jane y tímidamente asomaba su mirada  desafiante. Cloe se sentía herida y dolida porque no entendía como alguien que no estaba a su altura no aceptaba sus consejos.

Pasaron los días y Cloe consiguió por fin lanzar con éxito su restaurante. Gente de todas partes acudía a su local con la exquisita Cloe como protagonista. Cloe se sentía orgullosa, no es para menos. Dejó de pasar por delante de casa de Jane, ya no le hacía falta pasar por su casa para recordar que era mejor, ahora ya sabía que era mejor , se quitó a Jane de un plumazo de su cabeza y continuó con su camino.

Por todo el pueblo corre la voz de que algún periodista gastronómico irá a cenar al local de Cloe, su opinión e impresión de lo que allí ocurra esa noche será crucial para el futuro del restaurante. Miles de personas irán corriendo a  comprar la prensa local para saber la opinión de esta persona, de cada una de las palabras de ese artículo depende el futuro de Cloe como hostelera, o por lo menos el futuro que ella espera  conseguir.

Llegó el momento y todo estaba preparado: mesas con un mantel precioso, la mejor cubertería, las luces en su punto justo y bien orientadas. No había nada al azar para este acontecimiento. Cloe está nerviosa, como es de esperar, y ahí está, el señor con barba y sombrero más temido en estos momentos para Cloe.

El caballero es serio, tiene unas gafas redondas y un sombrero; casi no saluda, mira a Cloe y se sienta. El señor, no dice nada. Solo observa. Coge su mano y pone encima del salero y la botella de aceite que hay puesta en cada mesa con mucho gusto y medidamente situada, vacila unos segundos y dice:

“El aceite y la sal, son indispensables para la cocina, es un detalle haberlos puesto en cada mesa, pero hecho de menos algo, creo que aquí habría que poner además de aceite y sal, albahaca, tomillo y romero”

Cloe no daba crédito, no sabía que hacer, estaba desesperada. Tanto trabajo para nada, para que al final faltaran unas miserables bolsas de albahaca,tomillo y romero…. Mientras pronunciaba estas palabras, alguien entró por la puerta con una enorme cesta de mimbre, era Jane.

Jane traía una cesta llena de bolsitas con especies, cada una con su etiqueta y cerradas con un precioso lazo.

“Perdón caballero, estaba terminando de coger las hierbas para que estuvieran lo más frescas posible, aquí están , recién traídas del campo, espero que le gusten”

Cloe no daba crédito, permaneció impasible, después de tanto trabajo sería Jane con sus bolsitas de albahaca, romero y tomillo, la que le salvaría el restaurante.

“Jane, ¿cómo sabías que esto iba a ocurrir? No sé qué decir”

Cloe, traté de explicártelo, pero tú estabas demasiado ocupada queriendo darme lecciones de cómo se hacen las cosas, y detrás de tu perfeccionismo, te olvidaste de los detalles. Los detalles, son aquellos que marcan la diferencia, son aquellos que humanizan cualquier cosa que hagas. Da igual lo perfecta que seas, lo mucho que sepas o lo profesional que te consideres, si detrás de esto no hay un detalle, algo que indique que piensas en el otro y no solo en ti, no te sirve de nada tanta perfección.

Las bolsas de albahaca tomillo y romero, perfectamente puestas y con sumo cuidado atadas con una bonita cuerda, salvaron al local de Cloe de una mala crítica. El trabajo de Jane había sido fundamental para ese día, ese trabajo en la sombra, ese que parece que nunca tiene importancia, ese que parece que es inferior al tuyo y que no entiendes, ese que a lo mejor nadie quiere hacer, no lo menosprecies, nunca sabes quien va a venir a cenar a tu casa.

                                                              FIN   

Tengo, como siempre, alguna pregunta para ti: ¿Crees que la motivación se te puede ir de las manos y empezar a juzgar a los que no hacen lo que tú estás dispuesto a hacer ahora mismo? ¿Crees que la motivación te puede llevar a un exceso de soberbia?  ¿ cuándo estás motivado a hacer algo, juzgas a los que no te acompañan y los miras con superioridad? ¿ crees por lo tanto que el ego también, si quiere, se puede hacer amigo de la motivación si no lo controlas?    

Como veis un pequeño relato si lo exprimes, da para mucho. Te espero en los comentaros, disfruta de la semana y no te olvides de una cosa: pásate por la web, echa un vistazo a los post de la novela, y si te gustan las historias de amistades, incertidumbre, miedos y relaciones ¡no te pierdas Voces para Leonor! 

Nos vemos pronto

Susana

 

 

 

 

 

 

 

 

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