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¡¡Hola!!

Quería compartir algo extraño que me ha pasado estos días mientras seguía escribiendo la historia de Leonor. Estoy en el momento más importante de su vida, diría que más o menos a mitad de camino de su historia. Leonor, que piensa que su vida se va a limitar a estar detrás de la barra de un bar o de cualquier mostrador de una tienda, no se imagina todavía lo que le queda por aprender …Ella sospecha que a sus 38 años  ya no le pueden pasar más cosas, cree que lo ha vivido todo, pero no, estaba muy equivocada, los aprendizajes empezarán en una edad madura, pero empezarán y con mucha fuerza.

Leonor nace en 1940, tiene 5 años al comienzo de esta historia. Es una niña encantadora que vive en un precioso pueblo de provincias, todo en su día a día es perfecto , o ella creía que esa era la perfección. Con los años se convierte en una joven como las demás, que por otro lado el ser “como los demás” parece que es el destino que se nos tiene preparado a todos los mortales. Seamos sinceros, quién no ha escuchado alguna vez decir.  “yo lo que quiero es ser como todos, una persona normal”. Pues bien, parece ser que el ser una persona más, una persona normal, le ha traído bastantes problemas a mi  buena amiga Leonor

¿Qué haríais si os vierais en preciosos salones acompañados de gente elegante con una preciosa copa de champagne Moët & Chandon  y dispuesta a regalarte su mejor sonrisa?…Pues lo que hace todo el mundo, disfrutar, hablar, bailar, recrear la vista con los salones, las lámparas, intentar conocer gente distinta, quizás  distinguida. Nuestra protagonista parece que no era capaz de hacerlo, más bien al contrario. Ella se sentía angustiada, daba vueltas por los salones sin saber con quien sentarse ni con quien hablar, no era pues, una persona normal y ella así lo sentía.

Como os he dicho al principio ( me he dejado llevar por la emoción y me he desviado)..hoy he tenido una sensación extraña, y es que no quiero que se acabe esta historia, y eso que debo decir que escribir lleva su tiempo y no dispongo de todo el que quisiera. He reflexionado el motivo de esta sensación tan ¿rara?..y creo que sé de qué se trata… Es la primera historia larga que escribo , y debo decir que me he encariñado con todos sus personaje. Escribir sobre personas y sobre sus vidas, los está convirtiendo para mí en seres casi reales, por lo tanto solo la idea de que algún día deje de saber de ellos, me produce una especie de melancolía un poco tonta, pero la tontería ahí está.

No sé que haré cuando acabe todo esto, tengo a Leonor en la cabeza y sufro y me alegro por ella a partes iguales. No puedo dejar de pensar tampoco en Alan o Damián  , al igual que en algún personaje más que no me haya causado tanta simpatía, ya sabéis, tiene que haber siempre buenos y malos como en las pelis de vaqueros.

Cuando  creo que Leonor ya tiene su camino completamente definido, se me ocurre ponerla a prueba una vez más, y siempre con nuevos personajes que están ocupando un lugar en su vida y también en la mía. Os hablaré de Alan, a medida que escribía sobre él pensaba que era el tipo de persona que todo el mundo quiere encontrase en su camino.También Damián, un hombre clásico y distinguido que estuvo a punto de tirar por la borda su vida hasta que apareció  Alan, este  le ayudó a abrir los ojos y evitar que se convirtiera en una persona horrible, cruel, materialista y despiadada .

Alan es un chico sencillo aparentemente tranquilo pero por dentro esconde una historia , una sabiduría innata que le hace ser un hombre que busca la soledad..Suele aparecer siempre cuando menos te lo esperas, y  parece  saber lo que se esconde detrás de cada personaje..No pasa desapercibido para Leonor que no encuentra la manera de dirigir sus sentimientos hacia él, y es posible que  no sea capaz de hacerlo nunca.

Damián es un maestro, un personaje enigmático que ayudará a Leonor en un momento importante de su vida, gracias a él, Leonor empieza a despertar poco a poco  y surgirán sus primeros aprendizajes, las pequeñas pinceladas que le ayudarán a seguir su camino. Pero no todo el aprendizaje vendrá de la mano  de Damián, este solo le ofrece pequeñas herramientas con las que ella tendrá que luchar a partir de ese momento.

Estos dos personajes son piezas claves en el desarrollo de la historia, dos personajes masculinos importantísimos en su vida, aunque hay más…también hay personajes  como Clara, Florences, Eugenia,  Bruno, Cristina …algunos de ellos serán positivos para nuestra protagonista y otros mejor no recordarlos jamás…

Me pregunto que sensación  tendré cuando termine de contar esta historia que a veces me parece que no tendría que acabarse nunca. De momento os he presentado a Alan y Damián, dos de mis personajes preferidos  que no quiero que desaparezcan del relato  porque no se lo merecen, y la verdad todavía no sé como voy a hacer para que sigan ahí hasta el final. Creo que no podré retenerlos a los dos hasta las últimas páginas, alguno tendrá que desaparecer, eso aun está por ver.., pero Alan tiene muchas papeletas para ser elegido vencedor……¡ya veremos!

Muchas gracias por seguirme hasta aquí, y ya sabes…Si crees que esta historia podría interesar a más personas, compártela, tienes acceso directo para hacerlo en esta misma página.

Prometo volver con más noticias “sobre Leonor”

¡Hasta pronto!

Susana

Fotografía Stockvault

 

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